lunes, 16 de enero de 2012

INTRODUCCIÓN AL HINDUISMO (1ª parte)

“Del no-ser llévame al ser.

De la oscuridad condúceme a la luz.

De la muerte a la  inmortalidad”.

 Brihadaranyaka Upanishad, 1-3.28

Es imposible comprender una civilización sin entender antes su “religión” (e el sentido más amplio de la palabra): su visión del mundo y el papel del hombre en él. No podemos pensar en comprender el antiguo Egipto sin captar mínimamente su religión, China sin intuir el sentido del confucionismo y el taoísmo, la civilización árabe sin tener en cuenta el motor del islam, la Edad Media europea sin imbuirse de la visión cristiana, el mundo moderno pasando por alto la mentalidad producida por los cambios científicos y tecnológicos. Esta filosofía básica de la vida, en torno  a la cual se organizan casi todas las actividades humanas, distinta en cada pueblo, época o lugar, es la que define principalmente lo que es una civilización o cultura por oposición a las otras.

Hindú, hinduismo (así como India) no son palabras indias. Son palabras persas provenientes de “Sindhu”, el nombre del río Indo. Los indios llaman a su religión “sanátana dharma”, lo que se podría traducir aproximadamente por “ley eterna”, la naturaleza perenne del hombre y el universo. En tanto que “naturaleza”, abarca ( o abarcaba antiguamente) todos los aspectos de la vida, todas las actividades del hombre, intentando encauzarlas poco a poco hacia el conocimiento espiritual, considerado como el fin último del hombre.

El hinduismo no es una religión en el sentido semítico del término. No tiene fundador, no tiene iglesia ni autoridad central, no tiene un libro único ni siquiera tiene dogmas ni unidad de creencias o prácticas. En La India moderna, cuando se quiere hablar de “religión” en el sentido occidental del término, se usa a menudo la palabra urdu de origen árabe “mazhab”. Pues “dharma” no es una serie de creencias y reglas impuestas desde el exterior, sino la naturaleza profunda del hombre y las cosas. El dharma del fuego es quemar, el dharma del viento es soplar, eñ dharma del hombre es la humanidad. El sanátana dharma consiste así en la conducta y el camino para poner al hombre en armonía con su naturaleza profunda, con su ser interior, de los que su naturaleza superficial le aliena. Por eso, muchas veces se dice en La India: “el hinduismo no es una religión, es na forma de vida”. Según la escritora Rudrani Fakir: “Religión es una terrible palabra, que en el mundo occidental ha divorciado a mucha gente de su propia religiosidad, al especializarse para designar los grandes sistemas religiosos y su maquinaria. La ‘religión’ india es el mucho más amplio dharma, el orden cósmico, natural y social que penetra hasta la más pequeña partícula de una totalidad armónica, incluyendo lo ‘profano’.” Según el estudioso español Raimon Panikkar, el hinduismo es antes una ortopraxis, una acción correcta que una ortodoxia, una creencia correcta.

En palabras de Durga Das Basu: “Si alguna religión del mundo ha sido muy mal comprendida, ésa es el hinduismo: no porque sea inexplicable, no porque sea irracional o ilógica, sino porque es tan inmensa. No prescribe ningún conjunto de dogmas o fórmulas para el ascenso espiritual, sino que ofrece un código de principios universales con múltiples deducciones a las que se ha llegado desde diferentes puntos de vista.. Es como un enorme árbol baniano con miles de ramas y tallos, de manera que hay que recordar incluso a sus seguidores que una rama o tallo concretos no son el árbol.”

Como el judaísmo y el islam, pero a diferencia del cristianismo y el budismo, los cuales se encontraron con una sociedad ya constituida, el hinduismo ha tenido que crear también toda la organización social sobre la que se estructura la comunidad, por lo que es inseparable del resto de la cultura o civilización.

El hinduismo se ha formado por el desarrollo de una tradición primordial (el Veda) que ha ido asimilando y anexionándose diversos elementos exteriores. No funciona por oposición y exclusión de otras creencias, rituales y prácticas, sino por inclusión, dirigiéndolas, adaptándolas e integrándolas en su inmenso vientre. Según el estudioso del tantra Mark Dyczkowski: “Para intentar comprender la cantidad inmensa de datos de que disponen al estudiar la historia y la situación presente de las religiones de Asia del Sur, los estudiosos la analizan en términos de una influencia recíproca entre dos tradiciones. Éstas han sido definidas de varias maneras, como por ejemplo ‘aria’ y ‘no-aria’, ‘sánscrita’ y ‘no-sánscrita’, ‘védica’ y ‘no-védica’, ‘brahmánica’ y ‘shramánica’, ‘urbana’ y ‘rural’, ‘erudita’ y ‘popular’, ‘escritural’ y ‘oral’. Se podrían añadir muchos más términos a esta lista de polaridades supuestas, l cual ya en sí mismo testifica elocuentemente sobre la incertidumbre en que están envueltas.” En palabras de Agustín Pániker: “Las etiquetas ‘budismo’, ‘hinduismo’, ‘taoísmo’, y otros ‘ismos’ han sido fundamentalmente impuestas por vecinos y conquistadores. El proceso de cosificación de las tradiciones índicas es un fenómeno reciente, indisociable de la islamización del sur de Asia (siglos XIII-XVIII) y, en especial, de la colonización europea (siglos XVIII-XX) y el desarrollo de los nacionalismos asiáticos (siglos XIX-XXI).”

Podríamos decir que el hinduismo forma una estructura y visión del mundo básica que integra en su seno a muchas religiones, filosofías, cultos y formas de vida, dándoles un sentido metafísico y una unidad, a la manera de un gran tronco del que surgen innumerables ramas. Al no poseer dogmas rígidos, es capaz de absorberlo todo. Acepta todos los caminos hacia la Divinidad, válidoa cada uno en su nivel r4espectivo. Como dice la Bhágavad Guita (IV-11): “De cualquier manera en que los hombres Me amen, de esa misma manera encuentran Mi amor, porque muchos son los caminos de los hombres, pero todos vienen al final a Mí.” Esto explica la gran tolerancia religiosa que ha predominado en La India, y lo poco comunes que han sido el fanatismo y la intolerancia religiosa, ambiente éste que duró hasta la llegad del islam.

jueves, 12 de enero de 2012

DRIVE

En los ritos todo ha de seguir un orden y sin variación; así se crea el hábito, se da paso a la tradición, se mantiene la observancia, todo es formal y ceremonioso, litúrgico… solemne. De esta forma comienza “Drive”, con un rito que nos presenta a este mecánico, doblador de escenas de riesgo en coche, y conductor (nocturno) para atracadores por no más de cinco minutos después de perpetrar el hurto. Acto seguido vienen ocho minutos sin palabras absolutamente magistrales donde vemos a alguien que piensa mientras huye, (nada fácil!).

 Gosling es un tipo del que sabemos poco, sólo que llegó a L.A hace unos seis años, y sabemos a qué se dedica. Apenas habla, y así evita que se le caiga el palillo de la boca!!! Es imperturbable, callado por opción, alguien que no desea complicarse la vida si se trata de poner al descubierto los sentimientos. Pero entonces la “vecina de al lado” y su hijo se cruzarán en su camino y ya nada será lo mismo. La peli se va llenando de momentos trágicos y violentos (al loro la escena del ascensor), de luz y oscuridad, de tensión y afecto, de mucho afecto. La puesta en escena es simplemente magistral, su  ambientación y la atmósfera que crea soberbia, los papeles secundarios están genial, y la música ochentera desbordando teclados y efectos tecnológicos es muy acertada. Carey Mulligan, a la que espero ansioso en “Shame”, está estupenda. Ella ha encontrado en él más corazón que sexo, más afecto que cama. Él ha encontrado en ellos lo mejor que le ha pasado en su vida, y por ello se implica, por esa razón todo su escenario se desmonta.

Al final el rito se mantiene vivo a duras penas, ya que ha sido solapado por una razón por la cual merece la pena vivir.




jueves, 29 de diciembre de 2011

Algo de mi dos mil once

Si alguien me pidiera que en pocas palabras dijese lo que siento al término de este dos mil once, diría que siento que ha sido un buen año para mí, no sólo por lo que he vivido sino, sobre todo, por lo que creo que va a venir en el doce, es decir, por las consecuencias que espero tomen linda forma en los próximos meses y que se están gestando en este año, especialmente en los últimos meses.

Al mirar hacia atrás recuerdo el tiempo antes de marchar a Filipinas, y no es que fuera especialmente feliz. Los meses anteriores habían sido insípidos y cuando no amargos por lo que me acostumbré a vivir con lo que había. Después en Filipinas a partir de mediados de Marzo fueron tres semanas preciosas que puede que tengan su repercusión en los siguientes años… Y de allí a España. Los dos meses en España fueron estupendos. Al poco de llegar me fui a hacer El Camino durante la Semana Santa, justo antes de la operación de hernia. El Camino fue el regalo que me hice y que tanto deseaba realizar. Mis nuevos amigos, Antonio y Mari. Maravilloso. Luego la operación, recuperarme y empecé a viajar por casi todas nuestras casas hablando a la gente y a los alumnos de La India, amén de las bodas y bautizos en Novelda (os quiero Ácido y Luisma), Madrid, Huelva y Salamanca. Fue un tiempo intenso y precioso aunque al final no pude ir a Venta de Baños y lo sentí de veras. A nuestra provincia la encontré vivida y en movimiento, me gustó. Creo que la nueva comunidad en Murcia y el hecho de un nuevo consejo provincial le han dado estímulo y empuje a la provincia. En todas las casas, como siempre, me recibieron magníficamente y siempre me sentí feliz y tranquilo. Además disfruté lo que pude con mi familia y me vino genial. De alguna manera y sin darme cuenta me fui descargando de toda la oscuridad que había acumulado en el último año y llegué a La India en los primeros días de junio esperanzado y contento de mi regreso.

Los meses siguientes a mi vuelta aparte de reconciliarme con la casa y algunos de los escolásticos significó la vuelta a una vida tranquila pero sin tregua. Mi nuevo superior, Sunil  es un tipo majo y encantador, y nuestra vida es bastante sana de comunicación, relación y vida comunitaria. Tiene un toque excéntrico que me gusta y lo mejor es que ha devuelto a los escolásticos tranquilidad y confianza sin dejar de ser firme cuando es necesario. Lo mejor desde que estoy en La India pues por primera vez he sentido que vivo con alguien con el que se puede vivir una vida comunitaria, con sus alegrías, discusiones, oraciones…de una forma sana y equilibrada. Después, unos meses más tarde Jojappa que llevaba dos años viviendo en Argentina regresó a La India. En Agosto se ordenó y le han mandado aquí, a Eluru como ayudante del párroco; es otra persona encantadora por lo que me siento dichoso. Para colmo de alegrías mi Difun se marcha a Ecuador tres meses que me hacen una persona muy muy feliz.

 Al comienzo he escrito que en el próximo año confío que experimente algunos cambios en aspectos básicos de mi persona, y que esos cambios serán para mucho mejor. Mi forma de rezar espero que sea una de ellos. Como podéis imaginar por como soy, no es que sea una persona de mucha oración en el sentido más estricto y teórico de la palabra. Creo en un Dios que me acompaña, que lo siento en mi Camino, en las cosas que hago y las que debería hacer; que se encuentra en las personas que me cruzo y me habla; creo en un Dios que siempre desea lo mejor para cada uno, aunque no siempre sea lo que más queremos; no creo que actúe desde algo que signifique muerte para enseñarme una lección, aunque le siento que está ahí, al lado en las desgracias que nos ocurren. Y creo que Jesús de Nazaret es un regalo para mí…

Y hablando de regalos, todo este tiempo en La India está significando el reencuentro con lo más puro de mí,  mis miserias y virtudes puestas a descubierto, la confirmación de la gente a la que quiero y a quien debería querer más, la felicidad que tengo por lo vivido y por la gente con que he vivido, la alegría por la decisión tomada y el miedo que brota cuando pienso en ello, la vida religiosa no como algo perfecto, pero sí como un instrumento del que Dios se sirve para que este mundo sea más humano y cristiano, la fuerza de la oración y mi poca fe. Y todo ello con la tranquilidad de quien tiene tiempo e intenta no asustarse cuando se mira al espejo. Un regalo que espero con el tiempo sepa descifrar todo su significado. En fin, mucho rollo para lo que luego uno vive, pero en ello estoy. Y, sin embargo, creo que todo esto no es suficiente y que he sido muy egoísta en mi oración, negándome a profundizar más, a tomar más riesgos, a seguir buscando mi mejor sitio en el mundo acorde al plan de Dios. Además, la filosofía hindú y su manera holística de entender el mundo va calando cada vez con más intensidad en mi vida, y poco a poco voy descubriendo cómo los católicos indios hemos asimilado todo esto a nuestra visión del mundo y me gusta…

En los dos últimos meses me están ocurriendo cosas que nunca podré decir que sean por casualidad y que me llevan todas a la misma dirección: mi transformación lenta pero verdadera, espero, en una persona mejor, más natural, respetuosa con el medio ambiente, más cariñosa y tierna con los demás, y sobre todo, mucho más espiritual, aprendiendo a respirar, a estar en contacto fraterno con la tierra, a seguir entendiendo mi cuerpo, a convertirme en una persona que valore y crea en la fuerza de la meditación y de la oración, a ser verdadera luz. Por primera vez siento que empiezo a vislumbrar las razones profundas de mi venida a La India. Y espero poder contarlo, aquí, en el blog. Además, también confío en escribir sobre aquello que me gusta y me cuesta como es el cine (lo prometo Noe), y profundizar en los remedios  y alimentos naturales. Sé que voy a leer mucho más y que por fin voy a dejar de hacer el ridículo, o mejor dicho, voy a hacer el ridículo mientras aprendo definitivamente el telugu. Y me queda por deciros que después de veintidós años me he cortado el pelo y  que lo tendré así un tiempo, quizá muchos años o siempre. Sigo con mi afición por la medicina natural y como bastante verdura cruda a ver si me ayuda para cagar con un poco más de frecuencia. He empezado a estudiar un poco el hindi pues la formación ya me deja bastante tiempo libre y he recuperado las buenas sensaciones de la vida. Poco a poco pero feliz.

 Estos últimos días del año nos acompaña en Eluru una monja dominica que se dedica a expandir su conocimiento sobre espiritualidad, el Aura, los Chacras y en general sobre la transformación de este mundo en algo mejor gracias a nuestra energía y luz que proviene de nuestro interior. Creo sinceramente que aparte de lo que mis queridos escolásticos puedan sacar de provecho, estos días están pensados para mí; es más que un regalo, es mi vida.

Mis últimas líneas son para mi familia, mis papis, Jose, Cari, Paloma y Yordi. Gracias por alegraros conmigo por mi extensión del visado, por ponérmelo tan fácil, por sentir vuestro cariño, amor y querencia, porque cada vez que hablamos me lleno de vuestra luz. Os quiero. Feliz año dos mil doce para todos. Con Cariño, Jesús Baena.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Mi Camino de Santiago, Abril 2011, (segunda parte)

17.04.11 Quedamos todos para desayunar pronto. La noche ha sido fresca y tranquila aunque la Mari en su infinito patosismo se ha caído de la cama mientras daba voces. Salimos juntos después del desayuno. Hoy de Sarria a Portomarín; es un día precioso y el Camino es muy lindo, el más bonito para mí. Pronto empiezo a andar con Deo: surrealismo delirante. De repente se pilla un rebote del quince con un par de tíos que parecen ir más de paseo que otra cosa y que les llama “el negrito y el otro”; les adelanta y se fuma un cigarro delante mientras les echa el humo. Increíble. Yo ando bien. Nos paramos para la cañita de rigor y al rato aparece la Mari. Dani está jodido, por lo que el padre se queda y nos largamos Mari y yo. Al poco encontramos a Antonio y Carlos, el corredor conquense. Me marcho con él y llegamos a Portomarín hablando. Me encanta Portomarín. Son las doce y media; unas latas de cerveza hasta que abran. Dormimos los cuatro más o menos juntos en literas; el resto no llegan a ese dormitorio enorme o se van a pensiones, pero pronto nos juntamos en los bares de los soportales y empiezan a caer cervezas, una cuantas. Hablo con los alemanes. Después nos vamos al supermercado porque Antonio nos cocinará macarrones por la tarde. Hago masaje en los pies a la alemana que habla un perfecto español. Luego leo un poco, algo de sol y lavamos la ropa. Más tarde volvemos a juntarnos con todos y caen más cervezas hasta que llega la hora de cenar. Es entonces cuando La Mari monta el pollo con la gente del albergue y nos revoluciona a todos con sus juegos y cánticos. Absolutamente maravillosa….

18.04.11 De Portomarín a Palas. Amaneció abierto, prácticamente soleado. Mi recuerdo es que esta etapa la anduvimos juntos todo el camino, cosa que no es nada fácil. Sacábamos fotos y se hablaba mucho. Recuerdo un minúsculo cementerio que tenía un árbol lleno de flores, precioso y que nos impresionó. La etapa fue tranquila y afable; al final nos llovió un rato pero poco. Llegando a Palas no nos detuvimos en el albergue situado a la entrada del pueblo (pabellón de deportes, cafetería..) sino que seguimos hasta el municipal. Allí ya estaba nuestro querido Antonio, esperándonos. Las hospederas no eran especialmente simpáticas pero bueno. La habitación daba a la plaza principal y dormimos con el grupo de catalanes. Agradable. Por fin depuse mi actitud en el baño y nos fuimos a comer a “Terra Nostra”. Al igual que me ocurrió en el Cebreiro y a pesar de tantos años pasados (recuerdo que los últimos años anduve el camino del Norte) la mujer me recordó y fue un momento lindo, además que comimos maravillosamente, como siempre. Después dimos un paseo y Antonio se fue a descansar pues ya está mayor; sentados en la plaza con “zanahoria” y demás conocidos pasamos un rato muy agradable. Llegó Antonio y se puso muy feliz al ver que en la plaza encontramos un lugar donde había “cruzcampo”, su cerveza andaluza, y lo celebramos. De repente y poco a poco la plaza se fue llenando de peregrinos que sentados juntos hablamos y compartimos vida. Un pasote. Antonio y yo nos fuimos a Misa de ocho y compartimos la fe con otros peregrinos. Después recuerdo que empezó a diluviar y no tuvimos tiempo para mucho más que una frugal cena y a descansar.

19.04.11 De Palas a Melide. La etapa es corta aunque ha salido el día muy lluvioso. Desayunamos muchos al lado del albergue. Nuestro querido Antonio ya había salido hacía un rato pues él siempre sigue su ritmo para poder llegar sano y alegre a Santiago. Salimos juntos un buen grupo bajo una copiosa lluvia. Atrás han quedado los primeros días de andar solo y embebido en mis pensamientos. Como imaginaba, el paso de los días y el contacto  con la gente provoca nuevos enfoques y distintas perspectivas. La vida se comparte y suena estupenda su sinfonía… paramos  a ver una pequeña capilla, preciosa. La lluvia es fina y constante pero llegamos pronto a Melide y al encontrarnos con Antonio nos tomamos un café y elegimos el sitio para venir luego a zamparnos el famoso pulpo de Melide, una ciudad grande con una parte antigua que tiene su encanto. Esperamos un largo rato para poder entrar en el municipal pero al final conseguimos estar cerca unos de otros. Nos vamos a comer pulpo con una pareja mayor donde ella con una enfermedad de cáncer que empezaba a superar venía a dar gracias y coger fuerzas… Luego los tres, Antonio, Mari y yo nos vamos a comer un helado a pesar de la lluvia. Antonio descansa y yo acabo hablando un largo rato con el australiano, con el que quedo para andar al día siguiente y escuchar su vida y compartir las nuestras.. Bajo la intensa lluvia marcho después con el coreano y Mari a la Eucaristía. Cena sencilla y a dormir…pero hoy una mujer como nunca había escuchado en mi vida ronca de tal forma que apenas pude dormir. Alucinante.

20.04.11 De Melide a S. Irenea y mis amigos. Amaneció totalmente encapotado y de nuevo con lluvia. Como habíamos quedado el australiano y yo para andar, primero nos apretamos un lindo desayuno. Antonio ya había salido. A veces la lluvia era tenaz y se hacía difícil el andar y charlar a la vez pero caminamos juntos unas horas y descubrí a un hombre queriéndose reconciliar con sus seres queridos y consigo mismo después de una vida abrupta y llena de decisiones no muy acertadas, como él decía. En Arzua nos dejamos a nuestro aire y Simon el coreano, la Mari y yo nos juntamos a seguir caminando.

Simon es un tipo estupendo con una vida muy curiosa. Perteneciente a una familia cristiana de buena salud económica había decidido a sus treinta y dos años ser sacerdote, pero me dijo que la edad fue un escollo insalvable para que le permitieran estudiar y ordenarse. El caso es que al no poder realizar lo que deseaba, su familia le da dinero para recorrer durante un año entero Asia y Europa empezando su tour en Rusia en el mes de diciembre! Yo le conocí en abril y hace un par de semanas (finales de octubre) llegó a La India, pero al norte y no hemos podido vernos. Su experiencia por esta tierra no ha sido muy agradable. A final de año pisará su casa coreana. ¡Bendito Simon!

La vida de Mari también merece la pena ser contada aquí en un par de brochazos. Mujer con muchas inquietudes y con necesidad de encontrar sitio y gente donde celebrar la fe decide al término de su carrera irse dos años a Irlanda y de allí a Sudamérica en busca de su mejor sitio en el mundo. La tengo mucho cariño pues es de las pocas mujeres que me hace reir.

El tercero de quien quiero hablar es de Antonio, el sevillano. A sus cincuenta y cinco tacos  andaba la parte del Camino que no pudo recorrer años atrás al tener que volver a Sevilla por historias familiares. Desde entonces no se afeitó y parecía un bondadoso ermitaño, sencillo y solitario. Más tarde tuve el placer de conocer a su mujer e hija. Grande Antonio.

San Irenea es un pequeño albergue enclavado en medio de ningún sitio y lindo, muy lindo. Siguió lloviendo lo que quiso hasta el final del día pero no fue impedimento para pasar otra tarde extraordinaria de paseo, encuentros, iglesias y comida gallega.

21.04.11 Hacia el Monte del Gozo. (Jueves Santo). La noche en el albergue ha sido delirante. El madrí y el barsa volvían a jugar y buena parte de la peña, aunque llovía, se ha ido a ver el partido y tomarse unos refrescos. Desde Melide los caminos del norte, el francés y los del sur se hacen uno por lo que la afluencia de peregrinos es mayor, y a pesar que el albergue está en medio de nada se había llenado pronto. Algunos de los que fueron a ver el partido volvieron con un pedal inmenso, especialmente dos chicas gallegas! Gritos, cánticos y vomitonas… Una pareja de extranjeros ya con cierta edad se quejaba con toda la razón. Mi querido Antonio es un tronco y dormía plácidamente a pesar del follón. Mari, Simon y yo dormimos a ratos. Nos pusimos a andar en dirección al Monte del Gozo: Hoy Antonio ha hecho el camino con nosotros pues queríamos llegar los tres a la vez al monte. Nuestra idea es pasar aquí la noche y mañana pronto disfrutar del día en Santiago. Antes de los últimos kms nos paramos a comer algo. Estamos serenos y contentos. Cuando llegamos los tres al Gozo nos juntamos con el resto de amigos; momento estupendo de encuentro, fotos y despedidas ya que buena parte de ellos decide continuar hasta Santiago y regresar a sus casas mañana. Simon, Antonio, Mari y yo nos quedamos a disfrutar. Ducha caliente, paseo y una cervecita reparadora. Bueno, fueron dos porque llovía mucho y tuvimos que esperar. Por entonces ya habíamos conocido a un grupo de jóvenes que venían de Alcalá de Henares, salesianos, y que venían con un cura joven y encantador de organizador, y a sus padres de cocinera y logística. La Mari rápidamente se presentó y en nada de tiempo la madre y cocinera nos obsequió con un cocido que todavía al recordarlo lloro. Después celebramos horas más tarde el jueves santo en una de las habitaciones. Seríamos unos veintitantos; fue maravilloso, genial, diferente y único. Un regalo compartido.

22.04.11. SANTIAGO. Viernes Santo. Último día. Salimos del Monte de Gozo los tres pues Simon quería ir a su bola. El día es lluvioso de nuevo, muy lluvioso. No importa. Nos ponemos a caminar después de despedirnos del grupo de Alcalá. Nos recorre un sentimiento de felicidad, de paz, de nervios.  La Mari no tiene prisa por quedar con su chico que le está esperando, ya que quiere que entremos los tres juntos al Obradoiro y sentir el pálpito de un momento único, de nuevo único a pesar de las veces, diferente. La plaza se abre inmensa ante nosotros y nos abrazamos. Después Compostelana y a disfrutar de la Catedral, casi un par de horas que parecen minutos. Le doy gracias por todo el Camino, por mi vida y por los amigos y mi familia. Cuantos años esperando andar El Camino solo y con la gente que me encontrara. Lo repetiré. Es el momento de desayunar bien y nos vamos a ver a mi amigo Agustín, a “Paradise”. Me reconoce y nos abrazamos. Es un momento maravilloso, de lágrima y de felicidad. Empanada, tortilla, vino blanco. Nos separamos después, pues Mari va al encuentro de su chico y Antonio y yo buscamos un sitio para él. Yo regreso a Madrid esta noche. Logramos una cama en el Seminario Menor para Antonio y bajo la continua lluvia regresamos a Paradise pues hemos quedado todos allí para comer. Disfrutamos un montón y al término nos vamos a mi tienda favorita: camiseta, pendientes, recuerdos de Santiago. Ante la insistencia de mis amigos intento que me dejen celebrar el viernes santo vestido de sacerdote junto al obispo. Lo logré de casualidad pues ahora están estrictos y yo no tenía ningún carnet de presbítero. La celebración fue lo que necesitaba para terminar una semana diferente, algo que permanecerá latente como claridad en la sombra. Era viernes santo y allí estaba yo, en el Obradoiro tras una semana de encuentro con mis oscuridades y mis ganas de ser luz. Al término de la celebración nos recorrió un sentimiento de felicidad y tristeza. Había que decirse adiós y lo hicimos tomándonos el penúltimo refresco. Poco más tarde me encontraba andando hacia la estación de autobuses con un poco de tristeza pero con inmensa alegría y felicidad de la semana vivida y de la gente conocida, mucha, sobre todo de mis nuevos amigos Antonio y Mari. 

sábado, 26 de noviembre de 2011

EL CINE INDIO (segunda parte)

 El público occidental, acostumbrado a un cine muy distinto, a menudo desprecia el cine indio al que considera burdo, sentimental y poco realista. Pero hay que tener en cuenta que el lenguaje del cine indio es muy distinto al occidental y sus conversaciones son otras. Así como en una gran parte del cine occidental es casi imprescindible que se produzcan uno o varios asesinatos sin que a nadie le sorprenda tanta carnicería, en casi todas las películas indias hay música y baile. La historia es mucho menos realista, el ritmo narrativo es distinto, y la duración de la película rara vez baja de tres horas. Los personajes son estereotipados, a menudo ricos que viven en mansiones increíbles; los protagonistas son personas de absoluta integridad, en contraste con los malvados, normalmente mafiosos o políticos corruptos: con frecuencia hay una escena de hospital, con final trágico o no y un amigo gracioso. Son muy comunes el género romántico y, más recientemente, el género violento. El cine de Bollywood depende mucho de las grandes estrellas: una película que aspire a tener éxito debe contar con una o varias grandes figuras, que son pagadas a precios exorbitantes.



El cine que se hace en Bombay (llamado Bollywood en paralelismo con Hollywood) se hace en hindi, que es la lengua más común en todo el país. De hecho, este cine, junto con las canciones que incluye, ha contribuido a hacer del hindi una lengua comprendida en muchos estados donde el idioma es otro. La industria del cine hindi, que controla la mitad de la producción cinematográfica india, mueve muchísimo dinero (en parte también dinero negro) e impone sus reglas uniformadoras, ahogando a menudo el talento individual de muchos directores. Sin embargo, hay algunos cineastas que han logrado manifestar su creatividad. Asumiendo una parte de las convenciones, como los números musicales, cuentan temas de actualidad o históricos con más seriedad que en el pasado.



Fuera del cine comercial, se realizan también algunas películas “de autor”, con una distribución en general pobre. En Calcuta, una ciudad muy culta, surgieron dos cineastas de gran talento: Guru Dutt (1925-1964) y Satyajit Ray (1921-1992). Satyajit Ray, el más conocido de los dos, cineasta, escritor y músico, es conocido sobre todo por su famosa trilogía: Pather Panchali, Aparajito y Apu Sansar (1955-1959). El reconocimiento internacional de su obra (sobre todo en Francia) le permitió sobrevivir en un mundo donde prima la comercialidad. Últimamente Mira Nair, una mujer india que vive en el extranjero, ha realizado varias películas de tema indio que han tenido un cierto éxito en Occidente: Salaam Bombay (1988), La boda del monzón (2001). El cine hindi, por su parte, se debate entre una creciente hacia el erotismo y la violencia y algunos esfuerzos por hacer películas de calidad (Devda, Lagaan, etc..) Se realizan en los últimos años intentos por entrar en los circuitos occidentales, presentando películas a los Oscars, etc. Recíprocamente, se empiezan a doblar al hindi y otras lenguas algunos éxitos del cine occidental, sobre todo americano.



La época dorada del cine indio tuvo lugar en la década de 1950, en la que gran parte de las películas estaban basadas en obras literarias. Últimamente, y tras explorar muchas posibilidades de cine intrascendente y comercial, parece que una parte de la industria está volviendo a la idea de que la historia es el elemento más importante de la narración cinematográfica. Se vuelven así a utilizar novelas importantes para los guiones. Por ejemplo, la citada Devdas está basada en una novela del escritor bengalí Sarat Chandra Chattopadhyay y cuenta con una soberbia puesta en escena. También se han utilizado novelas y cuentos de R. K. Narayan y de Premchand (el cual trabajó durante un corto período en los años veinte como guionista de cine en Bombay) Recientemente se ha relanzado a las pantallas la película clásica Mughal-e-azam (1960), una superproducción sobre el Imperio Mogol, tras colorearla a través de ordenador.



Al contener prácticamente toda película india un gran número de canciones, esta música constituye una enorme industria en sí misma. La industria cinematográfica no sólo se nutre de los ingresos de taquilla, sino de la venta de bandas sonoras. Muchas de estas canciones se convierten en verdaderos clásicos, conocidas a lo largo y ancho del país. Entre los cantantes de películas, la persona más conocida es Lata Mangeshkar, una versátil cantante que empezó su carrera en 1949, ¡y aún sigue cantando!.



Sin embargo, y aunque la cinematografía india sea profundamente desconocida en los países occidentales, se exporta por gran parte del mundo: todo Oriente Medio, el norte de África, Rusia, Indonesia, etc. En muchos de estos países las películas indias cuentan con muchísimos espectadores, los actores y actrices indios son muy populares, e incluso sus canciones son tarareadas por miles de personas que no comprenden su letra. Así, la gran figura del cine indio Amitabh Bachchan, un verdadero ídolo en su país, es también muy popular en muchos otros países, y se estima que más de quinientos millones de personas han visto algunas de sus películas.



 [1] ENTERRÍA Álvaro, La India por dentro

martes, 22 de noviembre de 2011

Mi Camino de Santiago, Abril 2011, (primera parte)

Que el camino salga a tu encuentro,

Que el viento sople siempre a tus espaldas,

Que el sol brille cálido sobre tu cara,

Que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos

Y, hasta que nos volvamos a encontrar,

que Dios te lleve en la palma de su mano.

                                                                                                             Bendición irlandesa, Camino 2011

El otro día nuestra querida Carmenma nos mandó a unos cuantos su experiencia del Camino de Santiago vivida el pasado verano y la comparaba con el camino hecho hace seis o siete años. Me encantó y emocionó. No pude evitar que mi mente viajara al pasado Abril cuando anduve El Camino durante ocho días. Entonces tomé notas durante los tres o cuatro primeros días hasta que dejé de tener tiempo largo para estar solo, o no quise tenerlo. He intentado recuperar algo de lo hecho y pensado con mi memoria de “calamar”. Son cosas simples, apenas hay reflexiones de gran calado y os podrá sonar casi hasta mera narración, pero para mí fue estupendo y así quise vivirlo. No había pensado en compartirlo pero al leer a Carmenma me dije que quizá consiga que algún amante del Camino esboce una sonrisa o pueda disfrutar su lectura por muy llana que parezca. Ahí va, a los amigos que caminamos juntos y a quien quiera caminar. “En la palma de su mano….”

13.04.11 Hoy empiezo El Camino. A las nueve y media me subo al autobús en Madrid y son las tres cuando llego a Ponferrada. Decido ponerme en camino hacia Villafranca. Ponferrada no es bonita y la salida del Camino es un horror; como recordaba, un polígono con bares y casa nuevas. Son unos cuatro o cinco kilómetros donde mis pies luchan con las botas, mi entrepierna (ingles) no sé cómo responderá, y me asalta la duda sobre la razón de mi  Camino, de las posibilidades de éxito y disfrute, si seré capaz. Son momentos duros, de inicio y tanteo, de mis demonios y mi buen espíritu. Al dejar Camponaraya recuerdo la subida pronunciada y al final el puentecito que cruza la autovía, y entonces los viñedos se abren ante mí provocando regocijo y tranquilidad, me siento bien; la tierra me ayuda y mis sensaciones cambian; llego a Cacabelos y disfruto de un vino con empanada en lo que antes era Prada a tope y ahora es una posada del Camino; me quedan algo más de ocho kilómetros. Cacabelos es precioso, con una calle principal que invita al deleite; hago unas fotos de iglesias y salgo del pueblo. Ahora toca una cuesta que los del pueblo llaman “matahombres” y va al margen de la carretera; es peligrosa y dura. Tras varios kilómetros nos echa a la derecha y de allí entre viñedos a un pueblo donde me dicen que quedan cuatro Kms. Se me hacen largos, ya voy cansado para el primer día pero estoy a gusto  y me siento muy bien. Al andar por la tarde no he visto a casi nadie. Por fin llego, son las siete de la tarde y he andado unas cuatro horas. Mis pies así-así pero enteros. En el albergue la mujer que atiende es maravillosa. Ahora vale seis euros. Bien. Me ducho con agua caliente y fría. Voy al pueblo: fotos de las iglesias, la Colegiata, paseo y caña. Me compro un par de tomates. El albergue es bonito, hay franceses, una coreana, alemanes, canadienses, polacos… hasta treinta y tantos en un miércoles. Después hablo un rato con la hospedera (Lola), que sigue igual de encantadora. Son casi las diez y creo que me voy a ir a la cama bien pronto pero alargo mi conversación con Lola hasta casi las once. Muy interesante, es bióloga y con más de treinta años practicando con medicina y plantas naturales. Sólo con lo que ha contado ya merece la pena haber hecho el viaje. Voy a dormir con los franceses y un australiano que ronca endemoniadamente…

14.04.11 Me levanto a las siete después de haberme despertado varias veces. Me encuentro bien. Hace frío por lo que me pongo la chaqueta. Después de un café y magdalena me pongo a andar. Hoy El Cebreiro. El comienzo son unos trece kms que se anda paralelo a la carretera. No hay gran misterio. Ayer éramos al final unos 35 en el albergue, pero había bastantes más en otro albergue que valía ocho euros y ofrecía más cosas. Aún así, no encuentro a mucha gente. A varios les paso y alguno me pasa; yo sigo a mi ritmo con mis pensamientos, dejándome llevar, conviviendo de nuevo con mis miedos del Camino y siendo capaz de disfrutar del sendero. Hoy son 30 kms y la subida al cebreiro no la recuerdo bien. Tampoco he cagado todavía. Veremos. Saco algunas fotos de ríos, paisajes e iglesias. Sólo paro un rato en Vega de Valcarce antes de la subida final. Sobre mis pies, hernias y entrepiernas voy teniendo distintas sensaciones pero que normalmente me dejan dedicarme a mis pensamientos. El día es caluroso, no mucho, pero al final sólo queda la camiseta. Los últimos cuatro kms se hacen interminables. Llego un poco más tarde de las dos y media, ducha, hablo con la hospedera y como donde siempre he comido cada vez que he venido (Maite). Mi primer caldo gallego, absolutamente divino. Vuelvo y hablo un poco con algunos compañeros de camino; luego leo El Médico durante una hora. La misa es a las siete así es que me voy a dar un paseo antes. Leo la lectura en la Eucaristía. Al término voy de nuevo donde Maite y me tomo una cañas mientras juego con su hija Patricia… ahora quizá lea un poco, pero hoy necesito irme a la cama antes que ayer. Mañana será más llevadero, a Triacastela. Soy feliz. No hago por relacionarme, voy solo. Aún así siempre hay gente a quien hablar y saludar, pero de momento, lo justo.

  15.04.11 Dormimos todos juntos y cantidad de peña ronca. A las seis y poco muchos están en danza; me levanto pronto y a las siete y media salgo; el día es precioso; coincido con algunos pero voy solo hasta el alto del Pollo; vaya cuesta! Allí café y magdalena. Al salir ando un buen rato con Esther, valenciana que vive en Menorca; es enfermera; cañera; después de una media hora sigo a mi ritmo porque he sentido que algo pasa en el pie derecho, un dedo. La bajada a Triacastela es una putada. Llego a las doce. Está cerrado, por lo que hasta la una hablo con unos coleguillas de Santiago que están haciendo un trabajo de campo y luego me tomo una caña con la pareja que coincidí al principio de la subida al Cebreiro. A la una regreso y desde entonces paso buena parte del día con Antonio, el sevillano, un hombre de cincuenta y cuatro años, muy majo; comemos juntos un homenaje de caldo gallego y pulpo a feira. Ya por la tarde leo mi libro de El Médico y después marcho al pueblo. A las siete celebramos la Eucaristía con Agustín; fantástica; alrededor del altar; traduje; todo en un ambiente delicioso. Después un par de cañas con Antonio, la chica tinerfeña, el australiano y el coreano. Regresamos al albergue y charlamos con los que han venido en bici. Me curo la uña que la perderé. Dormimos cuatro. Otro gran día.

16.04.11 Antonio el sevillano se ha levantado pronto como acostumbra. Antes de las siete ya se encontraba andando y yo empezaba a despertar. Mi saco es de verano y la noche ha sido fresca. He vuelto a despertarme varias veces, supongo que por los ronquidos o que sentí frío. Le di una patada a los hierros de la cama con la uña mala y he visto las estrellas. He comido el kiwi y me he protegido el dedo con una funda. Veremos.  A las ocho me tomo un café y las magdalenas. Sigo sin cagar después de tres días y también sin fumar. No sé que es peor. Camino solo y decido ir por San Xil que me pareció más bonito. Al poco me encuentro con la Canaria y los dos madrileños, padre e hijo, compañeros de posada de la canaria. Hablo un poco con ella y con el hijo sobre India, pero pronto se engancha el padre y nos vamos los dos. Al principio hablo yo pero no mucho. Es un tipo curioso, de Carabanchel que ahora vive en Móstoles, un currante algo cansado de la vida pero que disfruta de sus amigos y su tiempo los fines de semana: Viaja con su hijo, y su mujer les ha animado a los dos a hacer el Camino. Vamos juntos hasta casi Sarria, pero se para a esperar a su hijo y a la Canaria para decidir dónde dormirán. Yo, al municipal, como siempre que puedo. Llego a Sarria. La conversación con Deogracias resuena y espero verles de nuevo, pero quién sabe. He llegado antes de la una y me estoy tomando un par de cañas antes de que abran por lo que aprovecho para ir escribiendo. Luego sigo……. Retomo lo escrito un día y medio más tarde. Las cosas han ido cambiando. Entré en el municipal, saludé y ayudé a los franceses. Estoy solo en la esquina de la habitación. Llegó Mari. Deo y Daniel se fueron a una pensión, y Antonio que había llegado un poco antes que yo se ha largado a otra pensión. No importa, es el Camino y me gusta. Aún así nos juntamos muchos en cuanto podemos: los sevillanos, argentinos, valencianos… poco a poco mis días de soledad y tranquilidad dan paso a una relación afable, a veces juguetona. Me gusta. Quedamos sin cita en el bar y allí caen unas cervezas con Antonio, Dani y compañía. Al final Antonio marcha a la siesta. La Mari y yo paseamos por Sarria, primero al lado de la Iglesia donde nos sentamos y charlamos un buen rato; después con la señora a quien acompañamos hasta el Mercadona, para acabar yendo a la farmacia. Divertido. Más tarde vamos a La Eucaristía con el coreano, y allí conozco a la argentina-zanahoria. Nos juntamos a tomarnos una cerveza y acabamos siendo bastantes. Es sábado y juegan el madri y el barsa; me da igual. Cierra a las diez y ni me preocupa. Después de un caldo gallego y vino blanco me voy al albergue. Acabo rajando con La Mari, bajito, antes de irnos a la cama. 

domingo, 20 de noviembre de 2011

EL CINE INDIO (primera parte)

En el año 1895, los hermanos Lumiere hacen la primera exhibición de su invención: proyectan en París una corta película, La llegada del tren a la estación . Un año después, en 1896, la película es proyectada en Bombay. ¡Y en 1899, apenas tres años más tarde de esta proyección india, Harischandra Bhatvadekar hace la primera película india con una cámara comprada en Inglaterra!.

Los indios adoptaron el nuevo arte con una rapidez y entusiasmo sorprendentes. Un empresario abre la primera sala de cine en Calcuta en 1901, en 1910 tiene ya cuarenta, y pronto construiría su imperio por todo lo ancho del país. Desde 1900 hasta 1919 se ruedan veintidós películas de ficción, y ¡sólo en 1920 se ruedan veintisiete, que serían 207 en 1931! En 1937 se realiza la primera película en color, y un año más tarde la primera sonora. En 1945, dos años antes de la independencia, se crea la Film Division, un organismo oficial para la protección del cine.

Actualmente, La India, con un total de más de mil películas al año, es el primer productor cinematográfico mundial, superando a Estados Unidos. La industria se concentra en Bombay, Madrás y Calcuta, aunque Bombay está claramente a la cabeza. La mitad de la producción está ormada por películas en hindi, casi todas producidas en Bombay. El resto son películas en tamil, télugu, maláyalam, bengalí y otras lenguas regionales.

El cine es omnipresente en La India. Veremos carteles anunciando todo tipo de películas por todas partes; en el sur las pancartas alcanzan inmensas proporciones. El cine es también la primera industria musical, pues toda película que se precie, por serio que sea su tema, debe contener varias canciones. Los éxitos musicales recientes y antiguos se oyen por todo el país, desde los chiringuitos de té hasta le televisión. Los actores y actrices de cine, cuyas vidas y declaraciones se recogen en muchas revistas especializadas, son tratados como dioses; muchos de ellos aprovechan su fama para entrar en política. Últimamente, la competencia de la televisión, el vídeo y el DVD (todos los estrenos son inmediatamente pirateados) ha puesto en un aprieto a la industria, y por primera vez se cierran salas de cine; sin embargo, el cine indio busca nuevas salidas y parece capaz de superar la crisis.

¿Por qué han asumido los indios el cine como algo propio con tanta facilidad? La civilización india ha tenido siempre un fuerte y rico componente visual. Sus templos tienen una gran profusión de estatuas de dioses y seres de otros mundos, su arte es colorido e intenso, su mitología exuberante y abigarrada. Hasta hace poco (todavía se encuentran algunos), grupos ambulantes de actores y saltimbanquis recorrían todos los pueblos de La India haciendo representaciones donde se incluían todos los géneros: teatro mitológico y profano, narraciones, música, ilusionismo, acrobacias… El Mahabhárata y el Ramayana eran contados por narradores profesionales con la ayuda de dibujos explicativos y canciones. El cine parece haber entroncado directamente con esta enraizada tradición.

Por otra parte, el concepto de maya está fuertemente implantado en la cultura india. Maya es la apariencia del mundo, la multiplicidad desbordante que atrapa al hombre pero cuya realidad profunda se encuentra sólo en la unidad, en Dios. Para los hindúes, el mundo tal  como lo vemos es una apariencia multiforme cuya realidad es mucho menos profunda que la que Occidente le reconoce. El cine es así el reino de maya : todas las formas de este mundo, todo lo que la vida puede ofrecer, la alegría y el dolor de los hombres, todo sucede sin cesar en un torbellino que oscila entre la realidad y la irrealidad. El cine indio no se preocupa pues de ser realista, pues la “realidad” es últimamente tan falsa como todo lo demás. Al igual que la mitología, el cine indio es exuberante y abigarrado, demasiado excesivo para el moderado y sobrio gusto occidental.

Según Phalke, el gran pionero del cine en la India, se trataba de hacer “un cine indio para un público indio”. En un país en gran parte analfabeto pero conocedor de su cultura, se hicieron en un principio gran cantidad de películas de tema mitológico, cuyos caracteres todos reconocían sin problemas. Phalke empezó la serie en 1913 con la famosa Raja Harischandra , basad en un episodio del Mahabhárata. Las películas mitológicas se han dejado ya prácticamente de hacer, pero aún son muy populares las series para la televisión de tema mitológico, en las que aparecen dioses y personajes míticos en medio de espectaculares efectos especiales. Poco a poco se fueron introduciendo temas sociales, presentando en forma melodramática los conflictos que se producían entre una sociedad con estrictas normas tradicionales y un mundo moderno que exigía otros comportamientos. El mundo cinematográfico indio se construyó a sí mismo con un lenguaje propio y para su propia audiencia, sin fijarse en el cine occidental, muy lejano de sus necesidades y gustos.

En palabras de la antigua actriz de cine Smita Patel: “la mayor parte de la audiencia para una película normal en hindi es gente de clase media o media-baja. Pero todavía más importante que ellos son los que están por debajo del umbral de pobreza. Es muy extraño, pero la mayoría de la gente que hace trabajos humildes, e incluso los mendigos, ahorran dinero para ver los estrenos… Puedes ver de todo en una película de tres horas. Ves canciones y bailes fantásticos y hermosas chicas vestidas con ropa que los espectadores nunca soñarían con ponerse. Es un cine basado en la fantasía. Hay peleas y violencia, hay sexo, hay de todo. Entras en el cine y durante tres horas te evades, fuera de la monotonía de la vida cotidiana.” Y el productor Baldev Raj Chopra: “ya sé que hacemos musicales… Se mezcla la música y el baile en proporción matemática. Una película hindi es como una caldera: un poco de historia, un poco de música y baile, un poco de peleas. De hecho el guión es secundario. Con la excusa de la historia se meten canciones y bailes, se colocan unas cuantas peleas y sobre todo se hace que el chico y la chica se encuentren unas cuantas veces”. Una vez un amigo mí me dijo que no le gustaba el cine occidental: para ver un mundo realista ya tenía el mundo normal. El cine indio fabrica sueños.                           Jesús Baena



[i] ENTERRÍA Álvaro, La India por dentro