martes, 13 de septiembre de 2011

dejandodeecharhumo

Después de meses sin colgar un solo artículo me despacho hoy con dos, pero éste último muy breve. Es que me he acordado que hoy trece de septiembre hace cinco meses que dejé de fumar, justo en el instante en que poco antes de las nueve de la mañana me subía al autobús con dirección a Ponferrada para celebrar la Semana Santa andando hacia Santiago. Nunca pensé que abandonaría el tabaco pues la verdad es que no me apetecía, pero estando en Filipinas, un día, era tal la humedad que al fumar me asfixiaba. Lo recordé de camino al autobús y me dije que quizá era el momento adecuado. De momento parece que acerté. Además, el indonesio que ha vivido conmigo los dos últimos años y con el que solía fumar sin tregua tuvo que salir corriendo del país por las historias del visado y le será casi imposible volver. Una auténtica pena, aunque eso también me ha ayudado para seguir sin fumar.
Desde que regresé a La India, el nueve de Junio, justo en mi décimo aniversario como presbítero, ya han pasado tres meses, y lo han hecho muy rápido. Y lo mejor, feliz, de veras.

Saludos

Siempre que voy a España acabo encontrándome a personas que apenas conozco y me dicen que siguen mis andanzas a través del blog que abrí nada más llegar aquí. A estas personas son las que más siento el haber dejado de escribir en el blog. La última vez que colgué un artículo no recuerdo ni cuando fue, aunque si me acuerdo que poco antes de marchar hacia Filipinas a comienzos de marzo borré cantidad de artículos que podían ser usados por la embajada para cerrar definitivamente mi tiempo en La India. La verdad es que fue una estupidez porque las veces en la embajada me han demostrado que responden más a según se hayan levantado que por otros motivos, o eso al menos es mi experiencia en estos dos años y medio.
De todas las maneras no me importa haber quitado del blog tantos artículos contando tan tristemente mis días en Eluru. He necesitado que pasara el año y estar viviendo otra situación distinta para darme cuenta de lo infeliz que ha sido mi vida y la de los estudiantes de teología el año pasado. No voy a relatar lo sucedido pues no tiene sentido, pero yo que suelo tropezar bastantes veces en la misma piedra, no sé cómo respondería si volviera a pasar por la misma situación.
Mi experiencia de Filipinas durante tres semanas en el mes de marzo fue otro regalo que la congregación me hizo y con él la posibilidad cierta de un posible destino si la puerta india se cerrara algún día. A diferencia de Indonesia el distrito de filipinas sí que está necesitado de religiosos y si son para trabajar como formadores, mucho mejor. Quisiera aclarar que en Indonesia también verían con muy buenos ojos mi llegada pero siendo sincero, ellos están realmente servidos por sus propios religiosos.
De Filipinas colgué en el facebook bastantes fotos. Me trataron estupendamente, me enseñaron en qué podría trabajar y nunca escondieron sus limitaciones o problemas de convivencia. Allí estamos personas de Brasil, Polonia, Argentina, Indonesia y algunos filipinos. Además, muchos de los estudiantes son de Vietnam, y su convivencia con los estudiantes de filipinas hace de la casa del teologado una mezcla preciosa y muy enriquecedora debido en buena parte a las dificultades por las que deben pasar los vietnamitas para llegar a ser religiosos y que en mi opinión les da un plus en su forma de vivir la vida comunitaria y religiosa. Grande Filipinas.
Los otros dos meses hasta que regresé a La India los pasé en España. Al poco de llegar me fui a hacer El Camino durante la Semana Santa, justo antes de la operación de la hernia. El Camino fue el regalo que me hice y que tanto deseaba realizar. Maravilloso. Luego la operación, recuperarme y empecé a viajar por casi todas nuestras casas hablando a la gente y a los alumnos de La India, amén de las bodas y bautizos en Novelda, Madrid, Huelva y Salamanca. He disfrutado mucho y me vino muy bien.
De nuevo he conseguido un visado por seis meses. En esta ocasión me dieron bastante la paliza preguntándome sobre el trabajo que realizo, si recibo dinero, el contrato y esos rollos. Por suerte había leído bien todo lo que viene en la página de la embajada y ya dejé claro mi trabajo como voluntario social no remunerado y sí alimentado. Como regalo final me dieron sólo seis meses y además me obligan a registrarme en la oficina de policía de Eluru en un plazo de dos semanas después de aterrizar.
Pero eso lo dejo para el siguiente post. Saludos.

viernes, 4 de febrero de 2011

¡Y ME LA QUERÍA PERDER!

Recuerdo haber visto Amèlie cuando se estrenó hará unos diez años, y el sabor de boca que su recuerdo me traía era insípido, casi molesto. Me traje la peli en septiembre pero algo me echaba hacia atrás y me decía que semejante pastelada no merecía la pena un nuevo visionado. Pero ayer internet tenía uno de sus muchos días de absoluta desesperación, y cansado de estudiar telugu y de preparar un power-point decidí verla, sin más. Su inicio me transporta por un momento al de Magnolia…

Amèlie es fruto de la educación de unos padres franceses. Él, un médico que suponemos presta toda la atención del mundo a sus pacientes pero que a su hija la tiene abandonada o simplemente la ausculta anualmente y que resulta ser su mayor muestra de cariño. Ella, una madre neurótica que ve enfermedades en su hija cuando son sólo cosas de niños pequeños. Con esta premisa la peli me predispone en su contra pues creo que lo que venga después será consecuencia de una educación absolutamente desquiciada que ha mantenido a Amèlie apenas sin contacto con el mundo exterior hasta que se hace mayor. Aún así, hasta entonces habría ya más que sonreído con un par de frikadas y comentarios como la muerte de la madre o las absurdeces de su imaginación desbordada en la cual Amèlie se había refugiado.

Y en plena batalla me encuentro cuando ya tenemos a Amèlie independizada y trabajando en un café tras veinte minutos de peli, y entonces el desfile de frikis aparece en escena. Mas ya por entonces hay algo que queda claro y que me gusta: Amèlie tiene el gusto por las cosas pequeñas; y es ese discreto encanto de las cosas pequeñas lo que va a cambiar su mundo y que será cuando descubra la caja con juguetes escondida en el baño por el niño que habitó treinta años atrás la casa donde ahora ella vive. Ha llegado el momento de salir de si misma y descubrir su vocación: ”si el dueño de la cajita se enternece, ella se dedicará a enderezar la vida de los demás, a hacerles más felices, a ayudar a la humanidad”. Y lo que más me empieza a gustar: ayuda a los más cercanos, los habitantes de su edificio y de su entorno, a la gente del barrio; sí, a esa colección de “frikis”, de raros, de marginados también; sí, a los hipocondriacos, a los celosos, a los alcohólicos, al anciano solitario, al pacífico despreciado. Y me sigue gustando que es también capaz de usar métodos poco ortodoxos para enderezar al tozudo, al malhumorado e injusto.

Como final a esta bella fábula de marcado altruismo, Amèlie descubrirá que al salir de su mundo queda expuesta y vulnerable, por lo que cuando Nino, su media naranja, toque su corazón y la enamore, le hará ver que ella es como los demás, que también necesita ser ayudada, que también necesita afecto y cariño. Será su vecino, el anciano y solitario hombre de cristal, pintor de un solo cuadro mil veces repetido, quien le empuje a tomar el riesgo. El riesgo de ser amada.

Amélie, preciosa fábula sobre la inocencia, la poesía y la solidaridad, frente a la sofisticación, la vulgaridad y el egoísmo de la cultura actual. Como dicen muchos jóvenes: “Amèlie, no cambies nunca”. Lo dicho, preciosa fábula.

HUMANIDAD Y FE (si me sucediera que un día…)

Leo al final de una sinopsis: “¿Qué podemos esperar de esta película? Mensaje religioso en el ambiente y basada en hechos reales. O un aburrimiento, o toda una revelación…
Y zas! Señores, aquí les presento un pelotazo, un acontecimiento sobresaliente que ha provocado el entusiasmo del público y de la opinión generalizada de críticos, ya sean creyentes o puros agnósticos. Y sería tema de un estudio serio y sosegado el hecho de que viviendo como estamos en tiempos esencialmente descreídos, emerja la necesidad por un cine religioso o por lo menos, por un cine que aborde frontalmente el tema de la espiritualidad.

No es algo nuevo; hace unos años el documental El gran silencio cosechó un éxito impensado, y hace bien poco la película La última cima se convirtió en todo un fenómeno subterráneo en la cartelera española. Además, en el día que empiezo a escribir estas líneas se estrena, al menos en las grandes ciudades de nuestro país, Thérèse, peli francesa sobre Teresa de Lisieux y que es del año ochenta y seis. Algo está pasando y es algo bueno. Por fin se están realizando extraordinarias películas religiosas para ser vistas por todo tipo de creencias y pensamientos sin caer en lo ridículo o en lo melifluo, sin ninguna necesidad de vender lo que en muchas ocasiones no somos, sino al contrario exponiendo con transparencia y veracidad aquello que sí somos y creemos, con nuestras equivocaciones y aciertos, con nuestras luchas internas y deseos, con nuestra humanidad y nuestra fe.

De dioses y hombres está protagonizada por monjes que no pertenecen a la ficción, sino que son bien humanos y reales. Eran franceses y vivían al norte de África en las montañas de Argelia. Son monjes cistercienses y corre el año mil novecientos noventa y seis, apenas quince años. Desean estar en paz consigo mismos y con el mundo, y a pesar de su escasez ayudan en todo lo que pueden, material y espiritualmente a la comunidad rural que rodea su monasterio. Su compromiso con el Islam es sincero y su preocupación por la comunidad rural es conmovedora. No hay apología ni comedura de tarro, hay solidaridad. La vida diaria de los monjes es mostrada con cariño y al detalle: el argumento fluye tranquilo entre las consultas al hermano médico, el cuidado del jardín y la administración de la casa. Aunque es en el superior en quien se centra el drama, todos los hermanos tienen un papel relevante en esta inmensa película, donde todos los conflictos que se van produciendo, tanto internos como externos al monasterio son tratados con cuidado y lleno de matices.

Aunque golpea directo en uno de los temas contemporáneos más candentes como es la relación entre el Islam y el post-colonialismo europeo, De dioses y hombres evita el sensacionalismo y los mensajes simplistas; incluso el terrorista islámico es escuchado, demostrando que en lugar de infligir daño, es capaz de un generoso y sincero comportamiento. Pero no todos son así, y al final estos personajes ejemplares son exterminados por la barbarie fundamentalista y el odio ciego al extranjero que practican los ortodoxos salvapatrias. No está absolutamente clara la identidad de sus asesinos, pero eso quizá ya de igual.

Hay más; a pesar de la atmósfera de violencia, la peli huye de mostrar el horror y se fija en el impacto emocional y en las consecuencias sociales. Y al llegar al punto en el que ven sus vidas realmente pendientes de un hilo uno no puede dejar de maravillarse ante su muy humana condición negándose a aceptar el martirio y su miedo a quedarse en Argelia, para dar paso a la convicción de que estarán traicionando sus principios si huyen a Francia, a sus contradicciones y su coraje, sus ganas de vivir y la sospecha de que se está acercando el horror, y la profunda democracia a la hora de tomar decisiones.

No hay trampas, repito. Todo es muy humano y muy espiritual, todo es creíble, todo es profundamente conmovedor y entrañable. Y tan es así que me gustaría regalaros los últimos cinco minutos de su guión, momento en el que usando la voz en off, el abad, de camino al martirio, pronuncia:

“Si me sucediera que un día, y ese día podría ser hoy, fuese víctima del terrorismo que parece abarcar en este momento a todos los extranjeros que vivimos aquí, quisiera que mi comunidad, mi iglesia, mi familia, recuerden que mi vida estaba entregada a Dios y a este país; que ellos acepten que el único maestro de toda vida no podía permanecer ajeno a esta partida brutal. Y para asociar esta muerte a la de tantas otras, tan violentas y abandonadas a la indiferencia del olvido. He vivido lo suficiente como para saberme cómplice del mal que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo; e incluso del que podría golpearme ciegamente. Yo no podría desear una muerte semejante.

No veo como podría alegrarme de que este pueblo al que amo sea acusado sin distinción de mi asesinato. Conozco el desprecio con el que se ha podido rodear a los habitantes de este país, tomados globalmente. Conozco también las caricaturas del Islam fomentados por un cierto islamismo. Este país y el islam son otra cosa. Son un cuerpo y un alma. Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón a los que me han tratado a la ligera de ingenuo o de idealista. Pero éstos deben saber que por fin seré liberado de mi más punzante curiosidad, y podré, si Dios así lo quiere, hundir mi mirada en la del Padre y contemplar con Él a sus hijos del islam, tal como Él los ve.En este gracias en el que está todo dicho desde ahora sobre mi vida, os incluyo por supuesto a amigos de ayer y de hoy; y a ti también, amigo del último instante, que no has sabido lo que hacías. Sí, para ti también quiero este gracias y este a-diós en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea concedido re-encontrarnos, como ladrones felices en el paraíso, si así lo quiere Dios. Padre nuestro, tuyo y mío. Amén.” Inchallam. Vete a verla, ya!

SI FUERA TODO TAN FÁCIL

Después de varios intentos frustrados por descargar y ver on line la películas “De dioses y hombres” y “Camino a la libertad”, y sin apetecerme el ver algo ya grabado o más antiguo, acabé clicando la de ”Amor y otras drogas” imaginando que como ya es habitual internet no duraría más de un rato, como para unos veinte o treinta minutos de peli (unas tres horas de descarga) mientras escribía en telugu las oraciones del siguiente domingo y practicaba un poco de lectura. Esta vez tardó bastantes horas pero se descargó on line entera.

No voy a desvelar mi inclinación hacia Anne Hathaway porque está descubierta hace ya tiempo. Dos días atrás leí que ha sido contratada, creo que ya definitivamente por Nolan para la nueva entrega de Batman en la que hará de catwoman, lo que me hace muy feliz. Sus papeles se mueven por lo comercial o infantil haciendo de princesa o agente secreto, hasta otros más complejos e interesantes como al vestirse de Prada, o sobre todo en la piel de una drogadicta que busca luz para sus remordimientos de culpa (la boda de Raquel).

Amor y otras drogas logró por poco ser el filme más visto el fin de semana de su estreno en tierra cañí gracias a su intervención y a la de Jake Gyllenhaal, suficiente atractivo si se vende bien el producto. Y sin embargo, no sé si será que ya la aparente recatada sociedad india, en lo que a sexo se refiere, ha calado en mí, pero no me parece una peli inocente ni para menores, pues a la alegría que supone ver durante la primera mitad de la peli a la pareja en bolas (a ella me refiero por mí, a él por quien le guste Gyllenhaal) y perdón por la expresión pero es así, echando polvos, emerge a la vez un mensaje que merece la pena hablar sobre él.

Gyllenhaal es un vendedor farmacéutico que cuando la viagra entra en el mercado las cosas empiezan a sonreírle y a ganar dinero gracias a su capacidad para engatusar a las enfermeras y convencer a los médicos de sus productos. Es un tipo que disfruta enredado en sus líos amorosos, o mejor dicho, en sus aventuras con sexo. Hathaway es artista, un espíritu libre que no se complica la vida y que rechaza el compromiso. La solución parece fácil pues desde su primer encuentro queda claro lo que cada uno quiere. Pero la realidad no es tan fácil cuando más cosas entran en juego.

En primer lugar una relación que se basa en continuos y activos encuentros sexuales acaban, en muchas ocasiones, tomando derroteros inesperados o distintos en la pareja. Por otra parte, detrás de ese espíritu libre se esconde una mujer herida y que arrastra la enfermedad de Parkinson en su primer grado pero que avanza sin freno. Ninguno de los dos desea amar y comprometerse pues su unión es difícil llevarlo a cabo sin riesgo a quedar herido.

Y dicho esto, todavía no tengo claro si el director pretendía regalarnos un drama con tintes cómicos, una comedia con tintes dramáticos, o una mezcla de las dos cosas. Además, otros temas interesantes son vertidos como consecuencia de sus vidas y su relación, como los conflictos éticos en las relaciones románticas, el mercantilismo nada profesional en el competitivo mundo la medicina y opiáceos, y la desgana humana para hacer frente a las relaciones profundas. Todo ello contribuye a un maremágnum de frentes abiertos en los que me parece que el director nunca termina por decidirse qué quiere decirnos. Es como si intentara transmitir que el sexo vence a todo pues nos llevará al amor genuino, pero no está convencido del todo y fracasa en el intento. Sin embargo, las actuaciones de los dos protagonistas me han gustado, sobre todo creo que han sabido captar todos los matices de una relación que es difícil y que combina algo de humor negro, carencia de ropa y dramatismo en un guión pretencioso.En fin, que la peli entretiene pero que hubiese ganado muchos más enteros si hubiera profundizado en la vulnerabilidad que palpita tras la fachada de estos dos personajes, por lo que el resultado final es de cierta insatisfacción por una peli que tenía mucho más potencial del que finalmente nos da. Una pena.

sábado, 22 de enero de 2011

WATER de Deepa Metha.

The film Water of Indian director DEEPA MEHTA, is an intimate, tender and hard story on the banks of the Ganges river, marked by the presence of the Hindu widows who live recruited and with all kinds of deprivations.
In the year 2000, after obtaining all the necessary permissions and the approval of the script on the part of the government of India, the actors and the equipment engineer traveled to Varanasi to begin the Water running. Two days after began to roll, violent protests were carried out by fundamentalists.
The film was pointed to go against the Hindu religion, the scenery was destroyed and thrown to the river, and the manifestations followed one another in the streets of Varanasi. Before the increasing protests and threats, the running had to be suspended.
The project took four years in returning to start up, this time in Sri Lanka where among others things, were necessary to change the distribution completely. After rolling several films on the Indian society (“Fire”, “Earth”), Deepa Mehta became person “non grata” in her country to have taught to the world pictures rejected by the Indian culture.
D. Mehta attacks against the religion that arouses ignorance. Chuyia is eight years old. She is in the age about which other girls just think about playing and, nevertheless, she is already widow. And, still worse, in the India of 1938, place and time in which the story is taken, Chuyia´s life is worth nothing.
Until she dies, according with the Hindu belief, she will remain shut in “ashram”, a kind of gloomy gynecological place appointed for widows, and she will have to beg or, still, to prostitute herself to survive.
Deepa Metha (Amristar, 1950), the solid director and Indian scriptwriter who lives in Canada has resorted to this character to denounce forcefully the religious fundamentalism.
In Water - film with which the film director concludes her trilogy initiated with Fire and continued with Earth censures which she names "the promotion of ignorance" through the religions. At present, Deepha Metha explains, there are in India more than 34 million widows, which 11 million live in ashrams in the middle of an absolute misery.
But not everything remains the same in India. For example, she says, the marriages of grown-ups people with children today are prohibited. The drama of Chuyia, therefore, at the moment continues being feasible, but the main character would have to be elder.
Deepa Mehta´s watching is one of the greater social commitments and jeopardize of the new Indian cinema. She complains that, in spite of the social policies and mainly to the work "on the spot", of nongovernmental organizations activists, execrable traditions as locking the widows up still remain.
"The problem, according to my point of view" she says, is based at woman itself. They agree on these customs because they think that if they did not do it they would betray sacred texts, would apostatize of her religion".
The film director, nevertheless, wants damages to circumscribe it of the integrism neither to his country, nor to Hinduism. "Anywhere in the world” , this director says whose work has been praised by Salman Rushdie, "still being much dependency of the religions”.
“It would be enough, she tells, have a look at what is happening in the United States with the Christian fundamentalism. In my opinion, the great religions of the world badly have been interpreted, which leads to reactions that, personally, scare to me a lot”.
The same intolerance that took to fundamentalist groups to boycott the Fire projections in Bombay and in New Delhi, in 1998, because the movie turned on a homosexual relation between two women, it lead to radical religious groups of Benares to obstruct, in the 2000, the Water running - that finally was released in India at the end of 2006. As much that there was to be postponed it.
Four years later, Deepa Mehta could film the movie, but in Sri Lanka, with a different distribution, in which professional actors with newcomer mix themselves. About the actors we could emphasize "the skill and talent" of the infantile actress, the Sarala Ceylonese, of Seema Biswas - "a great lady of the scene india" - and of John Abraham, star of Bollywood.
Water, a beautiful approaching to indian´s women in a very sad context.

viernes, 21 de enero de 2011

TARDE DE SÁBADO ANTES DE SALIR

Definitivamente el 2010 no ha sido un buen año para el cine; al contrario, ha sido pésimo si por tal término queremos decir las pocas películas realmente buenas proyectadas, no sólo en opinión de quien esto escribe, sino en la visión general que uno encuentra al leer detenidamente las críticas. Es más, podríamos comparar este año con los dos últimos y descubriríamos que fueron más prolíficos y de mejor calidad. Vamos a ello por si te puede ayudar en las tardes de me gustaría ver una peli en casa pero no sé bien cuál…

Del dos mil ocho puedes pasar un buen rato con “Juno”, con “Como la vida misma” o con “Rebobine por favor” de Gondry; algo más serio y de fuerte realidad social lo encontraríamos en la italiana “Gomorra” o en la de Lumet, “Antes que el diablo sepa que has muerto”; la pequeña joyita de Eastwood con “El intercambio” o la más que entretenida “Expiación”; otro tipo de cine en “Buda explotó por vergüenza”; la famosa y magnífica “El caballero oscuro” de Nolan; el pelotazo español contra el fanatismo religioso, “Camino”; la del oeste, “El tren de las 3.10”; la crítica al americanismo absurdo de la guerra de Haggis en “En el valle de Elah”; la más que intrigante “La niebla” con un final tremendo de bueno; “El incidente” de Shyamalan; como vive de nuevo una pareja cuando sus hijos abandonan la casa y se quedan solos en “El nido vacío”; el cierre a la estupenda trilogía japonesa en “Love and Honor”; y por supuesto, esa absoluta delicia llamada Wall.E.

Del dos mil nueve el abanico de películas es bastante más generoso en cantidad y calidad por lo que simplemente me limitaré a enunciarlas. Gran parte de ellas tuve la suerte de verlas cuando viví en Milwaukee, otras en España, y las menos los primeros meses de La India. En cualquier caso creo que fue un año mucho más interesante que su pasado y su posterior, es decir, que el ocho y el diez, infinitamente mejor, y al ser de poco más de un año seguro que os será fácil de recordar, ya que obtener suficiente información está al alcance de todos y sobre todas. De muchas escribí y aquí sólo os pongo las que he visto y merecen mucho la pena: empezamos con “District 9”, ciencia-ficción en Sudáfrica; abrimos la mente a otras culturas con “The visitor”; nos desternillamos con “Resacón en Las Vegas”; nos abandonamos al “Curioso caso de Benjamin Button”; alucinamos con “Déjame entrar”; seguimos los últimos días de “The Wrestler” (y a la Tomei); si quieres españolas ahí van dos: “Pagafantas” y por supuesto, “Celda 211”; tanto si te dedicas a la educación, si tienes hijos, como si no debes ver la francesa “La clase”; sobre animación tenemos un montón este año: “Vals con Bashir”, pelotazo, “Up”, qué decirte que no sepas, la deliciosa “Ponyo en el acantilado”, “Fantástico Sr. Fox”…; en línea disfrutaríamos con “Donde viven los monstruos”; para adolescentes hormonales “500 días juntos”; si miramos para Asia encontramos las maravillosas “Despedidas” y “Still walking”; la sorpresa de “Moon” y de “Julia”; La tremenda “Malditos bastardos” y la muy buena “Si la cosa funciona” de Allen; y nos quedaríamos boquiabiertos con las magníficas “Revolutionary Road”, “El secreto de sus ojos”, y “Gran Torino”. Ahí es nada, tienes donde elegir.

Sobre el dos mil diez, nuestra querida Noe está publicando en fascículos unas cuantas pelis con lo mejor del año. Ahora me he acordado de alguna más pero ya está mandado el email. Aún así, este diez ha sido una birria, en serio. Pero el once lo hemos comenzado con ganas renovadas y muy ilusionados por daros a conocer aquellas películas destinadas a que entendamos mejor el mundo, regalarnos la vida de alguien, hacernos reír, soñar o derramar alguna lágrima. Además, también queremos este año hablar sobre películas antiguas, de hace veinte, treinta o cuarenta años; películas mudas, extraordinarias; películas de continentes menos conocidos como el asiático… todo eso queremos y mucho más, y repetimos lo dicho, estamos abiertos a sugerencias, invitaciones, preguntas… lo que sepamos lo compartiremos; lo que no… pues hasta donde lleguemos. Once, mucha vida, mucho cine. Jb.